Nuestra filosofía
Desde el inicio de mi práctica profesional en 1990, en esta consulta siempre nos ha guiado el velar por la salud y el bienestar de nuestros pacientes, para mantener o mejorar su calidad de vida. El dentista no trata problemas, si no que trata personas, y personas con diferentes necesidades, expectativas, disposición, etc. Y cada una de ellas necesita un enfoque personalizado y único.
Nosotros no ofrecemos la excelencia, como tantas veces leemos u oímos; creemos que sería vanidoso y poco realista. Lo que si podemos ofrecer a nuestros pacientes es tiempo, dedicación, experiencia, conocimientos, sentido común y nuestro mejor saber hacer, para ofrecerle la mejor solución posible a su problema.
Para ello, desde hace años tratamos de dedicar algo más que el tiempo necesario para cada tratamiento, poniendo énfasis en la planificación, para mejorar la experiencia del paciente en la consulta y la calidad del trabajo final. Esta cola corriente hoy se conoce como “Slow Dentistry” (para nosotros Odontología sin prisa) y basa en priorizar la calidad, la seguridad y la humanización de la atención; por qué tratamos personas.